Reflexiones, paranoias, y pensamientos rápidos de aquellos que quieres contar y no cuentas nunca...
jueves, 13 de julio de 2006
Malditos móviles
Después me fui a vivir a Barcelona, y comenzó mi relación sentimental a distancia, convencí a mi novio para que se comprase móvil (ahora estoy hablando de hace 5 años, que me costó un año entero convencerle), el teléfono era mi modo de comunicación con el mundo exterior, porque mis compañeras de piso y yo consideramos innecesario tener teléfono en casa. Aún así, mis facturas eran bastante económicas, nunca fui una adicta a los sms, no me gustaba hablar por teléfono, y nunca me emocionó el mundo de las llamadas perdidas.
¿Quién me ha visto y quién me ve? Hoy una compañera de trabajo me decía que tengo necesidad del teléfono, nunca lo apago, y siempre lo tengo cerca, soy de las que lo deja encima de la mesa del bar cuando va a tomar café, pocas veces en el bolso, se ha convertido en mi reloj, soy muy veloz mandando mensajes, y mis facturas, aunque no alcanzan ni de largo la media nacional (los adolescentes hacen que suba como la espuma), han incrementado bastante. Aunque gracias adios, sigo odiando el mundo "lost call".
¿Y todo esto a que viene? Fácil, quiero que suene el teléfono y ya no sé que hacer, pero esto no es nuevo, les contaba a mis compañeras de trabajo que, antes, lo hacíamos con el fijo. Cuando esperabas una llamada del chico que tocara, eras capaz de levantarte del sofá 5 veces en media hora para asegurarte que el auricular estaba perfectamente colgado, cuando considerabas que sí que lo estaba, empezabas con el cable de la conexión, igual se había soltado y tú no te habías dado cuenta... Por supuesto, si tu madre, tu hermano, o tu abuela, decidían hablar por teléfono en aquel rato, les mirabas con cara de perro enrrabietado, y no dejabas de hacerlo hasta que colgaban (tu hermano, como buen hermano, todavía tardaba más rato en colgar solo por hacerte rabiar), una vez que el milagro se había producido, volvías a levantarte para oír el contestador, pero allí no había nada... Y así iban pasando los días, si estabas en la calle porque ya no podías esperar a hacer lo que fuera, estabas convencida que llamaría entonces, etc. , etc.
Pero no, señoritas, ellos no son como nosotras, y el teléfono, en general, les importa poco o nada, o eso dicen por lo menos, y lo digo porque comparto mi vida con un montón de amigos, y os aseguro que quedar con ellos es una odisea porque la mayoría de las veces se lo dejan en casa, sin batería, o simplemente no lo cogen, porque no les apetece levantarse del sofá, leen un sms y deciden que contestarán más tarde, pero luego se les olvida, y no intentes luchar con eso que es imposible, completamente imposible.
El caso es que... digan lo que digan, no puedo evitar que se me escape la mirada al teléfono una vez más, y cuando no veo nada, me dan ganas de tirarlo por la ventana, pero como soy mujer mi mente piensa "seguro que ahora llama".
martes, 11 de abril de 2006
Cristales mojados y quebrados
Y así va pasando la vida, dejando temporales atrás que rompen millones de ventanas, y un día, vuelve a lucir nuestro gran astro, y todo quedó atrás, todo pasó... Porque al final, las tormentas se quedan como eso, simples tormentas, y yo, que me acompañan fotografías allí donde voy, os contaré un secreto, mis fotos preferidas son las de un paisaje de verano cuando la lluvia ya ha pasado.
miércoles, 5 de abril de 2006
Mentira
El otro día me quedaba mirando a ninguna parte, pensando, ¿hace cuánto que no digo verdades durante todo el día?, ya ni me acuerdo! Es difícil saber cuándo estoy mintiendo y diciendo la verdad, o simplemente ocultándola, de hecho, la mayor parte del tiempo la oculto, bien porque la sinceridad sea un hecho demasiado duro para el oyente, bien porque no sea estrictamente necesaria decirla, porque decirla es admitirla y no estoy por la labor, o simplemente, porque decir la verdad terminaría por romper el momento de magia. Existen suficientes razones a lo largo del día para que yo me quede con las verdades, con mis sentimientos y mis pensamientos, para que nadie más pueda disfrutar de ellos. Hay demasiada gente para compartir todo lo que se mueve dentro de cada persona.
Me quedaré quieta con mis mentiras, y pensando que casi todo lo que me rodea es un mundo imaginario, que no puedo saber si es real o irreal, y con eso me quedo, con mi pequeño alrededor embustero, con mis mentiras, los secretos de cada persona que me rodea, y los míos propios.
Así cuando camine por la calle, miraré a los ojos de la gente, y seré capaz de meterme en su mente y buscar su realidad particular, seguramente es más emocionante que ver las verdades de golpe.
Pequeño embusteros del mundo, analicemos todos cuántas veces al día somos capaces de ser sinceros.
jueves, 23 de febrero de 2006
Solteros y príncipes
Conforme el tiempo pasa he ido descubriendo que el Amor es algo diferente de lo que nos enseñan cuando somos niñas. Aquella locura de las madres y las niñas por encontrar el amor verdadero, un príncipe azul que nos salve del cruel y malvado mundo. Cuando la adolescencia llega los príncipes azules no nos gustan, son sosos, aburridos, demasiado tiernos, demasiado cariñosos, los príncipes azules sólo nos gustan como amigos, y nos encargamos de decírselo una y otra vez, haciendo famosa la frase de “te quiero mucho, pero como amigo”, cuando en realidad queríamos decir: “lo siento, tú no me atraes, me gusta ese que no aprueba ni una y además es un borde conmigo”. Empezamos a quejarnos, entonces, de lo malos que son los hombres, sin mirarnos a nosotras, que las santas-benditas de las chicas, tenemos maltratado a aquel amigo del alma, que está loco por nosotras, pero nosotras ahí lo tenemos, como un amigo al que le lloramos todas nuestras penas, cuando el “cabronazo” (porque al final, siempre pasaba algo con él) no nos trata como queremos o ha decidido decirnos la misma frase que nosotras le dijimos previamente a nuestro enamorado.
Parece que todo esto se pasa con la adolescencia, o que pertenece a lo llamada por todo el mundo “edad del pavo”. Las madres dicen aquello de “con la edad se pasan estas cosas”. Ay! Queridas madres! Acordaros seriamente de vuestra juventud, porque cuando esta llega, es peor, la razón, el corazón y los instintos están en una constante discusión, porque a los 20tantos ya no está tan bien visto dejarse llevar por las pasiones, se debe usar un poco la cabeza, pero la historia de la adolescencia se repite en muchos casos de mi alrededor, en algún momento de su vida, todo el mundo ha estado “colgad@” (aquí ya entran todos, hombres y mujeres) por un pendón, o por alguien que no te trata como debe hacerlo, o por un amigo. Quien no esté en este grupo que deje de leer, o que deje de mentirse a sí mismo. El caso es que lo más conveniente nunca es lo que más nos gusta, pero eso pasa siempre, el trabajo que más te seduce no tiene porqué ser el que más beneficios económico-sociales te aporte (en mi caso os aseguro que no es así), los amigos que más quieres no son los perfectos amigos, ni los que te llaman siempre, ni a los que les gustan los mismos bares, ni la misma música, ni siquiera las mismas comidas ni películas que a ti, con las parejas pasa lo mismo. Hasta que de repente aparece, ahí está, esa cara de mal@ que te ha atraído esconde un buen fondo, y además, él o ella está empezando a enamorarse de ti… y todo cambia…, de repente te escuchas diciendo que era un borde pero ahora es un amor, y un millón de tonterías más, porque así es el Amor, ¿o me equivoco?
La verdad es que todo es bonito al principio, aunque luego cambie, qué más da!, nunca sabes lo que te depara el futuro, lo más hermoso, o lo más temible, pero quien no arriesga no gana, eso está claro, y sino que se lo cuenten a mi pareja preferida, que en un momento de su vida me envidiaron a mí, y ahora soy yo la que les envidia a ellos.
Aunque visto desde otra perspectiva, también la soledad es una manera de amar, de aprender a amarse a uno mismo, de comenzar a disfrutar de los pequeños placeres que esto implica, y no estoy hablando de noches de lujuria sin compromiso, sino de que la soledad te da un tiempo para aprender cosas de ti mismo, te da horas del día, que antes no tenías para conocerte un poco más a ti mismo y a los que te rodean, para aprovechar cada minuto de la vida. Te permites el lujo de ser la amiga que siempre está, que se puede presentar como acompañante de un/a amig@ en un compromiso social o laboral, de acudir a cafés a horas intempestivas, de consolar penas, de ser el alma de la fiesta…, da un punto diferente a la vida. Es importante pasar un tiempo solo para quererse un poquito más a uno mismo, y de esta manera estar preparado y equilibrado en caso de que el Amor se presente (aunque puede no hacerlo, y como ya has aprendido a disfrutar de la soledad tampoco pasa nada), para Amar a corazón abierto a la persona que decida acompañarte en el viaje, y así, a mí que me gustan los cambios, cambiar de vida de nuevo.
martes, 7 de febrero de 2006
Últimamente
Os pido perdón de antemano, porque este post está escrito en dos tiempos muy diferentes, pero he querido juntarlos porque todo hacía referencia a lo mismo. Os remito a dos sitios: "Ya no sufro por Amor" de Lucía Etxeberría, y la canción de nuestro Ismael Serrano "Últimamente".
Últimamente, supongo que debido a mi situación emocional, mis amigas y familia, me regalan libros de Autoayuda, libros de esos que a mí nunca me ha emocionado leer, pero bueno, algo de lectura ligera tampoco viene mal. El caso es que al final, los malditos libros terminan por hacerte pensar. El que leo estos días, que no es exactamente un libro de Autoayuda, analizaba todos los libros que en la última década se dedican a cuestionar el comportamiento de las mujeres de la actualidad, y nos dicen que la mujer trabajadora, en el fondo sigue buscando el amor, por cada esquina por la que pasa.
Yo me considero una mujer de mi época, actual, trabajadora, independiente, con inquietudes culturales y políticas. He sido afortunada en la vida, porque conocí el Amor, me enamoré joven y viví feliz, aprendí de mi compañero, y de la vida, el Amor se acabó, y aún así he sobrevivido. Me levanto pronto por las mañanas, me marcho a trabajar, vuelvo al mediodía y tengo que cocinar, no vivo de las sobras de mi madre, ni le llevo la ropa para que me haga la colada, tengo la casa recogida, más o menos, y en la hora que tengo para comer aprovecho para hacer todo aquello que no me da tiempo el resto del día, porque por las tardes también trabajo, el sueldo de una becaria da para vivir, pero no para caprichos, así que hay que pluriemplearse. Mi vida la completan mis amigos, por eso seguramente he superado el vacío que dejó la ruptura, no me siento vacía, ya no, me considero una mujer completa, considero que vivir en pareja es más hermoso, se disfruta más de las pequeñas cosas, pero también es importante aprender a valorar la soledad, y los amigos, yo nunca perdí a mis amigos por tener pareja, pero también influyó que mi relación fue basada en la distancia prácticamente todo el tiempo, vivir en otra ciudad te hace considerar a tus amigos (los que viven en tu nueva ciudad) tu familia, pero… es verdad que la soledad te da una nueva perspectiva de la amistad, enamorarse es bonito, pero pasar una tarde riéndote con tus amigos también lo es.
Otro análisis del dichoso libro, habla de los tipos de personas frente al amor, personas dependientes emocionalmente, personas evasivas y seguras. Lo he leído varias veces intentando encajarme en uno de los bloques, pero no lo he conseguido, con lo cual mi única conclusión ha sido que estoy, tal vez, más desequilibrada de lo que creía. Uno de mis problemas, y lo admito, es un problema, es que soy una mujer celosa, celosa en todos los aspectos de la palabra, pero discreta, pocas veces (alguna hay, ¡qué se le va a hacer!) he montado numeritos por culpa de mis celos. Esta es una característica de las personas dependientes emocionalmente, y además, esto es lo que siempre me consideré, quizás también porque parece que es la tónica habitual en mi familia. Y así lo fui al principio de mis historias, pero el problema es que en la realidad soy una mujer completamente independiente, de todo, me gusta muy poco estar atada, a nada ni a nadie, cuando algo me ata, suelo echar a correr, reacción clara (según Lucía) de un evasivo. En este ensayo, se dice que la combinación más peligrosa es la de un/a evasivo/a con un/a dependiente..., también es la más común. En mi caso, yo creí que salía siempre con seguros, o por lo menos, mi última pareja dentro de este bloque entraba, en cambio mi tendencia innata, parece ser la de buscar una pareja desequilibrada, o por lo menos, es verdad que es la que más emoción te da a la vida. Yo me analizo y lo que veo es lo siguiente, cuando mi pareja se comporta como un evasivo, yo soy la dependiente, si él se cuelga perdidamente de mí, yo me echo a correr, y por si a caso me coge suelo ser bastante directa y cruel. Y ya no hablo sólo de mis parejas, con mis amigos suelo ser parecida, ¡aviso para navegantes!, no me gusta ser dependiente de nada ni de nadie, y como parece que en mi código genético hay algo que invita a serlo, lo anulo con mi comportamiento.
Os describiré una situación: cuando la persona en la que me fijo me llama demasiado, o me persigue, me agobio, me agobio mucho, me da miedo enamorarme, o que esa persona se convierta en indispensable para mi vida, yo no sé... pero algo debo hacer porque inmediatamente las tornas se cambian, y echo de menos esa maldita llamada de teléfono, o esas charlas..., en fin... y entonces es cuando empieza el problema, porque todavía tengo más miedo, más terror de dependencia, y cada vez la historia es más complicada. Si a esto le añades que me considero una mujer de mi tiempo, muy moderna y feminista, y que suelo ser de las que dan el primer paso para una cita, o las que llama, que nunca me corto a la hora de hablar, y así con todo, la gente después de que yo haya echado a correr y me haya arrepentido, corre todavía más que yo, y con razón, claro.
Resumiré en que lo único que seguro que no soy, es una segura en mis relaciones, al principio y al final, sobre todo, cuando la cosa está estable, soy la más segura del mundo, porque me dejo hacer y hago, y cojo el punto de equilibrio, quizás por eso, al final..., la cosa funciona bien, o mejor dicho, me suelen funcionar bien.
miércoles, 1 de febrero de 2006
Renacer
La verdad, en mi vida he renacido 2 veces, empiezo a sentirme gato, la primera fue tras la operación del 5 de julio de 2000, la 2ª la recordaré como 28 de enero de 2006. Ahora me río, y lo miro todo con optimismo, bueno..., la vida es así, y no me canso de repetir a mí y a todos los que me rodean que lo importante de estas cosa es poder contarlo.
Sólo tiene un pequeño problema esta historia..., pero esta la iré contando más adelante, lo dejaré en un te transporta a una realidad que no es exactamente la que es.
Besitos a tod@s y muchas gracias por cuidarme estos días, y por aguantarme...
viernes, 13 de enero de 2006
Crisis y Amor
Un amigo me dijo, no hace mucho, que describiera una teoría que yo desarrollé hace muchos años, después de una época de observar el mundo del amor, y de sufrir o disfrutar mis experiencias y las de los de mi alrededor. No quiere decir que se cumpla siempre, ni nada más, simplemente es una manera de desdramatizar el Amor, y sus consecuencias, de pararse a pensar un poco, y de ver, como el hombre es un animal predecible muchas veces (y cuando digo hombre, me refiero a la especie Homo sapiens.
El Amor llega a nuestras de vida de muchas maneras diferentes, a veces es un flechazo, de repente fijas la mirada en una persona, nunca antes te habías parado a observarlo, o no os habíais visto nunca, se te remueve el estómago, se acelera el corazón, empezáis a hablar, y todo está hecho, sabes que entre vosotros hay algo, el qué, no es fácil de decir, a veces se tarda mucho tiempo en definirlo, pero existe una conexión que os une. Otras veces el Amor llega en forma de amigo de toda la vida, hace miles de años que os conocéis, lo sabéis todo el uno del otro, habéis ido al cine juntos, habéis salido de marcha, de compras, a tomar café, de vacaciones con un montón de amigos, conoces a su familia, él a la tuya, y de repente, un día, te das cuenta que estás perdidamente enamorada de él, y él de ti, el Amor ha llegado, y ni siquiera sabes en qué momento te enamoraste de él/ella.
Entre estos dos casos, hay un millón de variantes, y todos podríamos exponer un caso, diferente, seguramente, todas nuestras experiencias son diferentes, es verdad, que las personas somos de tendencias, tendemos a repetir pautas. En mi caso, por ejemplo, la primera vez que me enamoré lo hice de una persona que conocía, había visto bastantes veces, pero no éramos amigos, era (y es, aunque ya no sea nada mío) el mejor amigo de mi mejor amiga, y bueno, de repente, un día, nos dimos cuenta que nos gustábamos, y al poco éramos inseparables. La siguiente vez, el Amor llegó sin que yo quisiera que llegara, porque tenía pareja, y porque aunque la historia con mi pareja moría, quería estar sola, pero entonces no lo puedes remediar, y llegó, y estuvo conmigo durante muchos años, y como vino se fue por la ventana, pero de esto ya hemos hablado muchas veces.
El momento de la llegada del Amor es precioso, maravilloso, y sino que se lo pregunten a los que ahora están enamorados, y no llevan demasiado tiempo (ejem, ¿pillamos la indirecta?), no es eterno, y quien crea que es eterno es mejor que, o deje de leer esto, o se caiga de la nube, porque es mejor tener un punto de vista realista, y así, se asumen mejor los cambios. Es lógico, al principio estás conociendo a la persona de la que te has enamorado, y todo parece maravilloso, él/ella te intenta conquistar y por eso todo es perfecto, de repente, está todo hecho, y empiezan a aparecer los defectos, las cosas que el otro hace que a ti no te terminan de gustar, y aquí está el paso limitante, o sigues, y aceptas los primeros defectos, o te estancas y decides salir corriendo (yo suelo preferir la primera opción, pero… para gustos colores, y depende de los defectos, claro). No tiene una fecha concreta, pero esto se suele producir alrededor de los 9 meses-1 año, las primeras discusiones, que tienen su punto, y tras algún tiempo, resultan bastante divertidas, pero al principio, parece que se cae un mito, el muro infranqueable de vuestro Amor, parecía que nunca os ibais a llevar la contraria, pero de repente ocurre. Esta es la que yo denomino, primera crisis, no tiene excesiva importancia, y se supera fácilmente, si de verdad, durante el periodo de enamoramiento tonto, además de para nuestro propio ombligo enamorado, hemos dedicado tiempo a observar a la persona que hemos elegido, y a aprender a quererla tal y como es.
La primera crisis gorda, y quien haya pasado el suficiente tiempo para tenerla, o haya vivido cerca de alguien que la sufriera, entenderá porque es gorda, viene allí por los 3 añitos, más o menos. Yo me reía de estas crisis, pero… llevaba 3 años y un mes cuando mi novio decidió que nuestra relación estaba estancada, que tenía miedo de tirar hacia delante, y miedo de quedarse parado, 24 h de ruptura, porque luego nos dimos cuenta que nuestra relación valía mucho más que una estúpida crisis. Pero aviso, esta crisis es dura, supongo que viene cuando la cosa se empieza a poner seria, y sobre todo, cuando eres muy joven, como yo lo era (mis 20 añitos y sus 21) tienes la sensación de que todo el mundo está viviendo y a ti te están agarrando por todos los lados, pero el Amor, si es fuerte, supera todo esto y más.
La última crisis de la que yo puedo hablar, mi referente era mi madre, os hablaré un poco de ella, llevaba toda la vida con mi padre cuando se casaron, y aguantaron 7 años casados, ¿se conocían? Se supone que perfectamente, después de 10 años de novios aprox. y 7 de matrimonio, ¿quién cree que no se conoce?, pues yo, que los conozco de toda mi vida, os digo que no se conocían, y decidieron escoger caminos diferentes para sentirse realizados. A mí, me pasó algo parecido, a los 7 años de noviazgo, casi toca elegir entre ponerse definitivamente serios, y decir, “este es el hombre/mujer de mi vida, y con él quiero estar toda la vida”, o esta no es la vida que deseo tener en este momento. Está claro que esta vez, mi Amor no supero esta fase, decidí cambiar de vida. Mucha gente la supera, pero para mí, esta crisis fue la más dura de todas, porque esta vez no llega a la vez, no es algo simultáneo en la pareja, sino individual, es una crisis existencial, y es mucho más difícil de llevar.
Y esta es mi historia sobre las crisis y el Amor, recordad todos que esta es una simple observación, no siempre ocurre, y lo más bonito de la vida es ir superando poco a poco obstáculos, enriquece la existencia. Las crisis, prueban a las parejas, pero también las unen, 2 personas unidas, luchando por una misma causa, contra viento y marea, en el fondo, además de romántico, es bonito.
Cuando conoces la tristeza eres mucho más capaz de valorar la felicidad.
Te lo dedico a ti, cuatrodecididos, y a todos los que alguna conocieron el Amor para que no se rindan si lo han perdido, porque el Amor aparece en cada esquina, y mientras tanto, los amigos y la familia son el Amor de nuestras vidas.
domingo, 1 de enero de 2006
Balanceamos el 2005?
El anyo 2005 comenzo raro, yo no se, si es que le quite las pepitas a las uvas, o no me las comi bien, o eche el pie izquierdo al suelo en lugar del derecho, pero desde luego, algo no hice bien, eso esta claro. Bueno, explicare un poco las cosas. Comenzo enero con un poco de desesperacion, si trabajaba, era becaria de investigacion, pero sin beca, es decir, no cobraba un duro, y mi maldita beca tardaba en resolverse porque perdieron los papeles una media de doce veces, en fin, el caso es que yo tenia que haber empezado a cobrar en enero y no vi un centimo hasta mayo, y direis, bueno, pequenyos inconvenientes, pues para una chica como yo, que ha sido siempre bastante independiente economicamente y que lo de volver a casa de sus papis ya le afectaba de por si, el tener que ir rogando para poder tomarme un cafe me ponia de bastante mal humor. He de decir, al respecto, que por lo demas en el trabajo ha sido un buen anyo, he conocido a gente maravillosa, las cosas han ido saliendo, y no me quejo, soy una mujer afortunada que trabaja en lo que le gusta, y tampoco vivo nada mal.
Bueno, dejando a un lado el temita laboral, he de decir que pasaron mas cosas en mi vida durante este anyo... Para mi, volver a Zaragoza no fue demasiado dificil, pero tampoco fue algo facil, mis amigas tenian su vida hecha, pero yo queria estar con el que era mi novio, y volver a casa era un trago por el que tenia que pasar para hacerlo. Lo malo fue, que cuando a penas llevabamos unos meses en la misma ciudad, el se tuvo que ir a trabajar fuera, y vuelta a la distancia, de los casi 7 anyitos que hemos pasado juntos (y repito en este post, que guardo un millon de cosas buenas de esta epoca, y practicamente nada malo) la mayor parte del tiempo hemos estado separados, de hecho, puedo asegurar que no se me dio bien lo de vivir en pareja, y la distancia fue algo que aprendimos a llevar juntos. El caso es que esta situacion, la de volver a vivir separados, me la tome con bastante filosofia, como algo que el destino se habia propuesto que acompanyara a nuestra relacion, pero tampoco es algo que me gustara, yo queria estar con el, y la vida nos volvia a separar. Alli empezo el declive de nuestra de historia de amor, supongo, aunque no le echo la culpa al trabajo, ni a la distancia, ni a el, supongo que la culpa me la quedo yo, en el fondo es mia.
De esta epoca, de ese invierno de 2005, que fue durito, a la par que muy frio, estresante, y agobiante, saco algo muy bueno, y es que en febrero, cuando me pasaba el dia corriendo del laboratorio a casa, de casa al laboratorio, a clase de doctorado, a clase de aleman y entre medio dando clases particulares, aparecio en mi vida, una nueva persona, mi ninya, o mi novia, a la cual creo que ya conoceis todos, no? Bueno, contare la historia, mi amiga vir, que es una amor, me dijo un dia, que me iba a presentar a una amiga con la que me llevaria genial, y asi lo hizo, me la presento y desde ese dia creo que no nos hemos vuelto a separar, hemos pasado este anyo lleno de cambios juntas. Y se ha hecho mucho mas llevadero gracias a ella, muchas gracias Pau, no sabes lo facil que es todo cuando encuentras a alguien como tu, con la que compartir llantos, risas, borracheras, diversiones, tardes de conversaciones y sentimientos, locuras y desenfrenos, si no fuera por tu grata companyia esta vida del 2005 habria sido interminable, y el balance de este anyo seria claramente negativo, pero como no hay mal que por bien no venga, viniste tu, e hiciste todo mas sencillo.
Los meses fueron pasando, muy rapido desde mi punto de vista, pero este es un dicho de nuestros mayores, el tiempo pasa mas deprisa cuando te vas haciendo viejo, y desde que cumpli los 20 a mi los anyos se me pasan volando. Llego el verano, y en fin, parece que a mi los climas extremos no me sientan demasiado bien, el verano es una epoca que a mi, en general, no me sienta bien. El calor trajo a mi familia la desgracia, mi tio caia enfermo, muy enfermo y moria a las pocas semanas, dejando tras de si una familia deshecha. Vi a mi madre hundirse en la tristeza e intentar aferrarse con todas sus fuerzas a las pequenyas cosas de la vida, para mantenerse en pie. Explicare que cuando mi madre sufre, yo sufro mucho, se me encoje el alma de verla triste, y es que mi madre y yo hemos pasado muchas cosas juntas, y eso nos ha hecho ser un unico ser. Pero bueno, como dice mi tata pequenya, aguantamos el tiron y sobrevivimos, tras pasar muchos dias en el hospital, y una muy mala epoca. Este es el gran golpe del anyo en mi vida, en el fondo, es el unico que no tiene solucion. Pero por lo menos, y para que veais que yo soy una chica positiva, se unio toda la familia, y pasamos el trago todos juntos.
El verano se hizo eterno, porque tampoco me movi de la ciudad excepto contados fines de semana a la playa, estuve de muy mal humor, y lo admito, porque yo queria unas vacaciones en condiciones, pero ponerse de acuerdo mi novio y yo, era algo que no lograbamos, asi que hipoteque mis vacaciones a cambio de una mudanza y comprar muebles, y con el fin de los calores, llego mi ansiada independencia, algo muy bueno de este anyo. Me fui a vivir sola, y comenzo mi nueva vida, era una mujer independiente, trabajadora, y empece a salir, a pasarmelo muy bien con mis amigos y a conocer gente. Con esta epoca vino el fin de amor, y mi relacion empezo a hacer aguas en septiembre, y al llegar noviembre se convirtio en un oceano inmenso e infranqueable, que yo admito que deje agonizar, y alli acabo una preciosa epoca de mi vida, y comenzaron de nuevo los cambios.
El resto mas o menos lo sabeis, he pasado unos malos meses, en los que he descubierto que estoy rodeada de muy buenos amigos, que han estado siempre alli, y que hay gente muy buena por el mundo que es necesario conocer, los llamare los nuevos, ellos se han esforzado por sacarme de casa, y mantenerme animada, hacerme reir, y conseguir que siempre me lo pasara bien y no me dejara llevar por la tristeza del momento. Asi que, como voy a decir que todo fue malo, si todo lo triste consiguio hacerme ver que tengo unas amigas que se merece el cielo, por todos los anyos que llevamos juntas, por lo mucho que me quieren y que yo las quiero, solo nombrarla es suficiente, Pau fue algo muy importante, y con ella llegaron todos los nuevos, grandes personas que algun dia seran grandes amigos, porque tienen un muy buen fondo que merece la pena esforzarse por conocer, y comenzar a compartir cosas con ellos. No me puedo olvidar de los comunes, esos buenos amigos, que aparecieron en mi vida compartida, estuvieron durante todo el tiempo que duro mi relacion, y que, a pesar de que lo esten pasando tan mal como nosotros con lo ruptura, siguen alli, tirando de la cuerda para que ni el ni yo, dejemos de verlos, de quererlos y de compartir nuestra vida, hoy en dia, por separado, con ellos.
La vida de soltera, aunque a veces es dura, parece que empiezo a saber llevarla, a encontrarle el punto a las tardes de domingo aburridas, aunque esto se traduzca en interminables textos que luego teneis que leer, pero bueno, a la mayoria de lectores os considero buenos amigos, asi que, a aguantarse toca.
El anyo acabo ayer, y despues de todo lo que he escrito, solo puedo decir que ha sido un anyo de cambios, a veces malo, a veces bueno, que solo pido que este anyo no sea peor que el pasado, que acabemos todos los que lo empezamos y alguno mas a ser posible, y cuando me tome las 12 uvas ayer, mientras las campanadas entraban por la television de casa de mis padres, decidi quedarme con lo bueno, de lo bueno me acordare siempre, de lo malo, guardare esbozos, pero nada mas importante. Asi que, pongo fin al anyito dichoso, y que vengan cosas nuevas en este que empieza hoy, que seguire compartiendo con vosotros, riendonos de las cosas malas de la vida, a veces llorando un poco, criticandonos y disfrutando de pequenyas conversaciones escritas.
Ha sido un placer compartir este 2005 con vosotros, y aqui seguiremos contando lo que ocurra durante este nuevo anyo. Solo me queda decir Feliz 2006!!!!!!
martes, 20 de diciembre de 2005
Me cuesta tanto...
Entre el cielo y el suelo hay algo
Con tendencia a quedarse calvo de
Tanto recordar
Ese algo que soy yo mismo
Es un cuadro de bifrontismo que
Sólo da una faz
La cara vista es un anuncio de Signal
La cara oculta es la resulta
De mi idea genial de echarte
Me cuesta tanto olvidarte
Me cuesta tanto…
Olvidarte me cuesta tanto
Olvidar quince mil encantos es
Mucha sensatez
Y no sé si seré sensato
Lo que sé es que me cuesta un rato hacer
Cosas sin querer
Y aunque fui yo quién decidió
Que ya no más
Y no me canse de jurarte
Que no habrá segunda parte
Me cuesta tanto olvidarte
Me cuesta tanto olvidarte
Me cuesta tanto…
-Entre el cielo y el suelo- Mecano
lunes, 19 de diciembre de 2005
Déjate convencer
Una día la vida echará abajo tu puerta.
Rendida, acorralada te pedirá cuentas
por este fracaso,
por haberme mentido.
Y no encontrarás al hombre que te ponga a salvo,
que el hecho de estar vivo siempre exige algo.
Déjate convencer,
duerme esta noche conmigo.
Que el amor se encuentra antes si se busca.
Mira que casualidad si yo fuera tu hombre
y la duda de haberte dado luz
no te deja dormir nunca.
Déjate convencer.
Ya habrá alguien que se haga cargo
de recoger las culpas de este pecado.
A donde iré, sin este abrazo.
No te puedes negar,
no sea que nuestro pasado nos llegué a atrapar.
Esta noche está en nuestras manos decir alguna verdad
que ya, que ya mentimos a diario.
Anda, echa un vistazo a tu alrededor,
no seas tonta,
mira que no hay un alma que llevarse a la boca,
que hay que repartir caricias
y esta noche me toca.
Que yo también comparto los mismos miedos,
también busco una cinta para atar el tiempo.
También arrastro conmigo una cadena de sueños.
Un día la vida echará abajo tu puerta.
Rendida acorralada te pedirá cuentas
por este fracaso,
por haberme mentido.
-Déjate convencer- de Ismael Serrano.
www.ismaelserrano.com
jueves, 15 de diciembre de 2005
Intensidades
A los 15 supe toda la verdad, que yo nací para volar, a los 18 éramos extraños…
En fin, así empieza la canción de Amaral de la que hablaba el otro día.
Subidas y bajadas, ¡llevo una racha!, un día estoy arriba y otro abajo, y en el fondo, tengo que darle la razón a “mi novia”, y es que soy una mujer de relaciones intensas, es decir, que hago amig@s enseguida, bueno, no son exactamente amigos, el caso es que me gusta mucho conocer gente, y lo hago de manera rápida, conozco a una persona, me interesa, me abro, empiezo a hablar y a escuchar sin parar, y si me gusta lo que veo, me quedo, tampoco pido una relación larga, me refiero a que no exijo que nuestra amistad sea eterna, me conformo con que si nos llevamos bien, la cosa se mantenga durante una temporada.
Recuerdo, perfectamente, el día que una compañera de piso nos dejó tiradas (a la que ha sido mi compañera de piso hasta que me independicé y a mí) de la noche a la mañana, Itz me llamó por teléfono y me lo contó y como era finales de agosto, la cosa nos corría bastante prisa, así que colgamos los carteles en Barcelona bastante rápido, al día siguiente me llaman por teléfono, un chico y me dice que ha visto el cartel en la facultad y su novia busca piso, la chica era de Zaragoza, y yo estaba en casa de mis padres estudiando para los exámenes, le dije que le diera mi teléfono, quedábamos para tomar café y así lo hice. No la conocía de nada, pero ese fin de semana cogimos el autobús juntas para Barna y nos pasamos 4 horas hablando sin parar, le enseñé el piso y se quedó, nunca discutimos, nos convertimos en íntimas, y como hermanas de la noche a la mañana. Ahora hace mucho que no hablamos, mucho, mucho, pero éste es un claro ejemplo de relación intensa y rápida. Y así soy yo. Muchas veces a la gente le gusta y se queda conmigo, otras salen corriendo, y de ésta última tengo un ejemplo de no hace mucho.
Es posible que me entregue demasiado rápido, no en cuestiones de amistad, que en este caso, más o menos me viene bien, porque la gente sabe que voy de frente enseguida, sino en esas relaciones que pasan por el dormitorio, y conste que no es en este tema en el que digo que vaya rápido (para los mal pensados). Es verdad que necesito guardarme un poco, para mantener el misterio, esto a los hombres creo que les gusta, y mi aspecto denota misterio, pero luego acabo con él bastante rápido. Me gusta ser sincera, ¡qué se le va a hacer!
No sé cuál es la mejor opción, supongo que depende del momento y de la persona con la que te encuentres. En el fondo, no me disgusta ser así, es una característica de mi personalidad que me ha hecho conocer gente maravillosa, una de esas personas es mis tata pequeña, a ella la conocí unas convivencias en el Monasterio de Monlora, nos pusimos a cantar mano a mano, y de eso han pasado más de 8 años, y seguimos siendo inseparables, o eso creo ¿no?.
También es bonito cuando algo llega suavemente, y hago referencia al post de la polilla, pero en el fondo, soy de la idea de que lo de suave no va mucho conmigo, soy más de golpes, ya lo dije una vez, me gusta encontrarme de repente, perdidamente enamorada de una persona, o sentir que he encontrado a la amiga perfecta (dígase novia) para el momento exacto que estoy viviendo (Carpe Diem). Eso sí, todo esto tiene muchos contras, y es que, a veces, te sientes sola, sin remedio y de manera imparable, simplemente sola, y entonces no sirve todo lo que tienes, porque consideras que necesitas algo estable que te haga sentir como en casa, yo ahora siento que he emigrado de mi Hogar, y me faltan cosas en la maleta que no encuentro en las tiendas de mi nueva ciudad. Entonces parece que la agenda del móvil ha decidido hacer desaparecer todos los teléfonos que tan meticulosamente habías guardado, porque muchas veces, en caso de emergencia, sientes que todos esos teléfonos no sirven para nada, porque la mitad, son de aquella gente que se ha asustado cuando ha visto tu intensidad, y la otra mitad, no han huido pero sientes que lo harán si les das un grito de auxilio, tal vez porque te consideres inoportuna, insuficientemente importante u otro millón de causas como estas.
El caso es que este post surge de un día un poco tonto, en el que me he sentido sola, y he recordado, que no es más que un producto de la vida que yo he creado y he decidido tener, así que, a aguantarse, no querías estar sola?, pues ya está, de vez en cuando, toca sufrir días tontos.
Besitos a tod@s.
martes, 13 de diciembre de 2005
Recuerdos desde BCN

Algo tan sencillo como un buen viaje cuando necesitas desconectar, puede alegrarte la semana más triste de tu vida. Y es que las calles de Barcelona, me sedujeron cuando era tan sólo una niña, y mi padre, de repente se fue a vivir allí. Aquellas calles angostas, me llamaban, las personas que habitaban, deambulaban, por aquella ciudad, que ya entonces, aún sin llegar a comprenderlo del todo, me parecía enorme. Cuando contaba con 18 añitos, y me consideraba la reina del mundo (hago un inciso para remitir al lector a una canción que yo le dediqué en su momento, cuando la oí por primera vez, a aquel hombre que inició su aventura por Barcelona, “Siento que te extraño” de Amaral), seguí los pasos de mi padre y me fui para allí, a estudiar, eso sí, mi vocación.
Cuando llevaba pocos días, deambulaba por las calles, sintiéndome sola, e independiente al mismo tiempo, miraba a la gente, y me preguntaba si conseguiría hacerme con aquella enorme urbe, pero yo era cosmopolita, y aunque se me resistió un poco, al final, me hice con ella.
Este puente, he vuelto, porque dejé muchas cosas allí, personas que me recordaban una vida feliz, un mundo bonito, que decidí dejar atrás por propia voluntad y por cuestiones de corazón y trabajo. Ahora que mi corazón está solo, sentí que me llamaba la tierra que me acogió, y de la que guardo muchas cosas y todas buenas.
Ver a mis niñas, con las que he compartido un millón de amarguras, y que cuando comenzamos a conocernos, debo ser sincera, pensé que aquello se quedaría en la facultad y no prosperaría (ahora que ha pasado un año y medio me como mis palabras), también he compartido un millón de momentos felices y hermosos. Esas risas en la cafetería de la facultad, hablando de todo un poco, y porque engañarnos, mucho de sexo, hombres, critiqueo, ropa, marujeo, series de televisión, uff, tantas cosas… Las siestas en medio de clase, las mías, cuando me caía de sueño encima de la mesa de diferentes filas, diferentes aulas, y Miri, me pegaba codazos para que me despertara. Nuestro último año, de desayunos, almuerzos, cafés después de las comidas y a media tarde, todos ellos corriendo de un lado a otro con los apuntes de biblioteca en biblioteca, y entre prácticas y clases, y para finalizar el día, una clarita, que no falte nunca, no? Todo eso lo echo muchísimo de menos, que no quiere decir, que de vuelta a mi ciudad no disfrute, simplemente, que aquellos ratos eran perfectos. También tengo un sitio para mis hermanitas, las niñas con las que compartí los peores momentos, los de crisis de ansiedad, los de angustia, tilas, desórdenes, tardes de domingo de batalla de limpieza, en fin, mi auténtica familia, mis compañeras de piso, hasta de los peores ratos guardo buen recuerdo. En fin, Itziar, estos ratos los comparto contigo, y tu si que sabes cuáles fueron buenos y cuales malos.
De la universidad no me quedo con los nervios, los exámenes y los malos profesores, me quedo con la familia que gané, como casi todos estábamos exiliados, nos convertimos en una gran familia, que tenía sus buenos momentos y sus malos, sus ovejas y sus cajas negras, llenas de secretos, que mal que algun@s quieran, no saldrán nunca a la luz.
La historia es que todo esto lo reviví en estos tres días de minivacaciones, y tengo que reconocer que si el domingo me hubiera llamado el jefe, y me hubiera dicho, te quedas en Barcelona que tienes trabajo allí por un tiempo, no lo habría dudado ni un momento, me quedaba, por los viejos tiempos, que parece que haya pasado una vida en lugar de poco más de un año.
En fin… todo aquello ya pasó, y se queda en mi memoria, para siempre, por lo menos cuando me siento sola en esta casa, donde ahora sólo estoy yo, me acuerdo de todos vosotros, y de que siempre tendré un sitio en la ciudad cosmopolita por excelencia, mi Barna.
miércoles, 7 de diciembre de 2005
Atracción fatal
Acabas de entrar en el bar, te miro, me miras, y la chispa está creada, los dos sabemos que todo lo que está por venir es lo de siempre, que no acaba bien, que nos lleva a las mismas frases de siempre, a las mismas miradas perdidas, a las mismas rayadas y como no, a querer hacerlo todo mucho más complicado de lo que en verdad es, porque, la única verdad es que no somos capaces de dejarnos llevar, ahora no, no queremos, no podemos, no tenemos el momento, ni el lugar, y la única manera de escaparnos de esta situación es destrozarla. Es un propósito común, tú deseas que esto acabe bien, yo deseo sufrir un poco y por eso, quizás, intento que acabe mal.
El mundo está lleno de atracciones fatales, ésta que acabo de describir no es sino una más, o una manera de verla. Últimamente, empiezo a ser experta en este tipo de situaciones, yo le deseo, él me desea, además existe un vínculo que podría convertirse en una preciosa amistad, y ambos nos quedamos allí, nadie nos dice que saliera bien o mal, pero la atracción es más fuerte que la cabeza, la química funciona mejor, incluso, que nuestros corazones, y nos lanzamos al abismo, con una caída libre. El problema es que, a mitad de camino, echamos de menos el paracaídas, y lo abrimos, tarde, lo suficientemente tarde como para rompernos todos los huesos del cuerpo, pero quedar vivos.
El mundo de los hombres y el de las mujeres, en el fondo, no se diferencia tanto como pensamos, tenemos las mismas preocupaciones aunque enfocadas desde diferentes puntos de vista.
Ahora que me voy acostumbrando a estar sola, me da miedo que vengan y me la arranquen de repente. Quizás por eso me limito a sentir la atracción, sólo química, mi cabeza, que todavía recuerda lo bonito que era estar enamorada, pide sentir otras cosas, pero no es el momento, y el corazón no está preparado, está hervido, sobresaturado, y se ha cansado de latir al compás de otra persona, ahora quiere relajarse, recuperarse, sentirse vivo para poder volver a latir con fuerza dentro de un tiempo.
Pero la atracción fatal no es un camino sencillo, y la cabeza da vueltas a todo, jugando a la soga-tira con mi vida. Porque deseas, pero no quieres, porque sientes, pero no estallas, y entonces empiezan las complicaciones, ya que además de tus historias mentales, dado que la otra persona, con la que no compartes la vida, todavía es un ser completamente independiente e individual, él tiene las suyas también, y, por supuesto se las guarda. En fin, que las historias que surgen para no complicarte la vida, como algo inocente y sano, al final se complican más, incluso, que las relaciones concretadas, en las que se junta la convivencia con los problemas cotidianos, y las discusiones habituales.
Complicaciones…, si no existen, las creamos nosotros.
miércoles, 30 de noviembre de 2005
Tristura
Asumir la tristeza es un proceso complicado, asumir que te derrites por dentro, que de repente todo se oscurece, que por más que mires al frente no encuentras la luz de salida del maldito túnel. Tú, risa entre las sonrisas, de repente te has apagado, te obcecas en salir del callejón, te rebelas, te retuerces, pataleas y lloras, como una niña que no entiende por qué su madre le ha quitado los caramelos que tanto le gustaban y que ella misma le ha regalado. ¡Qué complicado es llevar la agonía! Yo no quiero estar triste, no quiero estar melancólica, no quiero recordar lo que hubo y ya no hay, no quiero pensar en lo que pudo haber sido y no es, en la dependencia que siente mi cuerpo hacia todo lo que me rodea, en lo sola, y digo SOLA, en el sentido literario de la palabra, que me siento aunque esté acompañada. Sólo me encuentro bien cuando estoy triste, es el momento en que me encuentro, justo el instante en que encuentro mi sitio, pero cómo hacer para evitarlo, porque en el fondo, deseo evitarlo, y miro el reloj para que las horas pasen más rápido, los días en el calendario caigan uno detrás de otro, y pase el tiempo, ese tiempo que todo lo cura, que parece no llegar, y es que yo deseo que llegue, quizás debería esperar un poco menos, quedarme quieta y dejar que todo pase, pero no puedo, nací luchadora, y así moriré, lo siento chicos, pero no nací para verme triste, ni amargada, ni con ganas de llorar desde que me levanto hasta que me acuesto, nunca desee sentirme así.
La autoestima es algo que desconozco últimamente, porque ni siquiera sé dónde está y en qué estado, yo me levanto todos los días, con más o menos esfuerzo, me meto en la ducha e intento cantar, como hacía antes, e incluso bailo, pero… luego mire por donde mire, el aire me sabe rancio, el humo del tabaco me transporta a otra atmósfera, y allí me quedaría, en un rincón a oscuras, donde nadie viniera, donde nadie me recogiera, me gustaría quedarme allí y no salir, al poco rato, me cambia el chip, y decido que no puede ser, que la vida no es así, que son dos días y hay que vivirla, pero entonces la vivo sin ganas, todo lo que hago, lo hago sin ganas, porque nunca se me dio bien eso de hacer las cosas sin una causa por la que luchar, y estoy descentrada allí donde estoy, así que ya sabéis, mi mirada perdida quiere decir que, yo lo intento pero, no os escucho, no os oigo, sois voces lejanas en mi cabeza que parecen ahogarse junto conmigo en mi pequeña cucharita de jarabe. Parece que no te puedes ahogar en ese volumen, pues sí, se puede, yo me estoy haciendo experta en pequeños naufragios, y en montañas rusas también, y eso, que la adrenalina no es lo mío.
Aquí estoy, una tarde más, delante del ordenador, en el trabajo, y sin rendir, llevo un mes que no doy pie con bola, que se dice vulgarmente, y es que no logro concentrarme, ni siquiera logro leer dos líneas seguidas sin que la cabeza me de vueltas y vueltas, y me siento mal, me siento triste, la tristura me acoge y se ha apropiado de mí, tengo que dejarla fluir para que se vaya, porque al fin y al cabo, es un fantasma más, y contra más lucha con él, más tiempo se queda a tu lado, y no se irá hasta que no cumpla su función, y yo supongo que me cambiará, que hará que las cosas después de este tiempo sean diferentes. Nunca diré que mejores, porque hubo tiempos muy buenos en mi vida, quizá mejores estén por llegar, aunque por ahora…. Tal vez me quede sentada en mitad del túnel durante un tiempo, a ver si de repente la luz se enciende y puedo ir hacia ella.
Tristura..., esa canción que quienes hace muchos años que me conocen sabrán recordar.viernes, 25 de noviembre de 2005
Terror de fin de semana
Hoy no tengo mucho tiempo así que, aquí lo dejo, pensemos un poco, pero no demasiado, y disfrutad de la noche, que desde que se acerca el invierno, parece que nos cunden más.
Un beso a todos.
jueves, 24 de noviembre de 2005
Contratos temporales que no entienden de tardes de cine, ni de amaneceres.
Buen tipo de contratos, cuando los sabes llevar, claro. Contrato del que nunca se habla claro, ni se termina de desarrollar, en el que por supuesto no hay intermediarios, porque lo que sobran son las terceras personas, y dentro de este tipo de contratos, diferentes clases:
- Contratos temporales amistosos, donde entran esos amigos a los que de manera habitual no les contarías tus problemas, ni tus alegrías, pero cuando se sale de marcha, surge la famosa exaltación de la amistad, todos somos amigos, empiezas a contar tu vida, y aquel con el nunca te habías tomado un café, se convierte en el mejor amigo del mundo, te cuenta su vida, tu cuentas la tuya, os tomáis mil cervezas juntos, y el mundo parece girar en torno a vuestra nueva amistad. Eso sí, cuando te vas a casa, se te ha olvidado pedirle el teléfono, y no volverás a verlo hasta el próximo fin de semana que os encontréis en el mismo bar, al principio no os diréis más que un triste “hola” y después acabaréis como el fin de semana anterior.
- Contratos temporales familiares, en este grupo tenemos dos bloques, ya que en el entran los parientes que sólo ves en comidas familiares, sean bodas, entierros, etc. Aquellos que tu madre, cada vez que los ves, te tiene que recordar como se llaman, y ellos se encargan de recordarte con mucho cariño la anécdota más graciosa que guarden de quien sea, tuya (cuando eras un bebé y carecías de vergüenza), de tu madre, padre, hermanos, etc. También pertenecen a este grupo los novios de l@s herman@s, prim@s, ti@s, etc, que cuando ya les estás cogiendo cariño, cogen el teléfono y te dicen: “ te acuerdas de ….. pues nada, que lo hemos dejado, o nos hemos separado, o lo que sea” y tu te quedas sentada diciendo, pues nada, ahora que le empezaba a llamar cuñad@, prim@, ti@, etc. , ahora dejaré de verl@.
- Contratos temporales amoros, mis preferidos, aquí tenemos una gran variedad, aquellos que nombraba Paula y a los que yo me refiero en el título, los que no entienden de tardes de cine ni de amaneceres, que están muy bien si se saben llevar claro, el problema es que ¿a quién no le apetece una tarde de cine?, ¿y ver un amanecer?, el problema con estos contratos, es que nunca se habla de ellos, las partes nunca tienen claro hasta dónde se llega, se imaginan la situación, es un tira y afloja constante, con el peligro de que uno de los dos se caiga en cualquier momento. Nunca llegan las llamadas de teléfono bilaterales, con lo cual, nunca llega ese ansioso estado de amistad, porque con un amigo sí que te irías al cine, y posiblemente algún amanecer verías, pero… no es el caso. Otra clase de contratos de este tipo es aquel contrario al anterior, donde la situación es la siguiente, un amigo, con el que de repente te encuentras en un contrato temporal amoroso, con él antes ibas al cine, y veías amaneceres juntos, eso sí, sin sexo, pero de repente, una noche loca pasa lo que pasa, y al poco tiempo, dejas de ver películas con él y todas esas cosas. Dentro de estos hay muchas más clases, pero ya hablaremos de ellos más adelante.
- Contratos temporales de compañeros de trabajo, campamentos, congresos, etc. Situaciones estudiadas como fenómenos sociológicos en programas de televisión como Gran Hermano, son aquellos contratos en los que también se exalta la amistad, provocada, ya no por el alcohol, la marcha y la noche, sino por la cantidad de horas al día, que pasamos juntos. De niños íbamos a campamentos, y nos pasaban estas cosas, casi siempre se achacaban a la infancia, adolescencia…, pero lo curioso, es que ahora que somos un poco más mayores sigue sucediendo lo mismo, en otros lugares, de repente, encuentras a una amiga del alma cuando llevas trabajando dos semanas, o te vas a un curso una semana, uno de estos cursos donde pasas desde el desayuno hasta las copas encerrada en un hotel con la misma gente, y vuelves emocionada, creyendo haber descubierto un mundo nuevo. Ya no hablemos de los Erasmus, un Gran Hermano de 6 meses mínimo, donde todo se vive con mucha más intensidad. Más adelante, cuando todo vuelve a la normalidad, a la situación inicial, las cosas se tranquilizan, tus sentimientos también, todo se suaviza, y la intensidad se diluye, pasas a verlo como un contrato temporal.
Creo que más o menos he conseguido desglosar, parte de lo que Paula comentaba en su blog, y lo que de verdad me analizáramos es, cuántos contratos temporales desconocemos que tenemos, porque hay gente experta en tener un millón de amigos, yo los míos los cuento con los dedos de las manos, y me sobran, lo que llamamos habitualmente “amigos” son, en su mayoría “contratos temporales”, aunque no es la única definición de “amigo” que puedo encontrar, también tenemos “conocidos”, “compañeros”, “colegas”, y aquellos que a veces, están de manera frecuente, casi a diario, y de repente, se los traga la tierra. Pero de esta clasificación, también hablaremos otro día. Lo que quiero es que pensemos, pensar un poco en la gente que tenemos alrededor, de aquellos a los que les damos menos importancia de la que se merecen, y un poco menos a todos los contratados por nuestra E.T.T. particular.
Un beso fuerte a todos, a aquellos que pertenecen a la E.T.T. de mi vida, y los que son amigos de verdad.
miércoles, 23 de noviembre de 2005
Nos cuesta tanto olvidarnos...
Me cuesta ponerme a escribir sobre esto, supongo que todavía no puedo hacerlo con tranquilidad, pero siento un terrible impulso de comunicarme. Siento que me he automutilado, que me he provocado una gran herida, sobre la que echo alcohol cada ciertos tiempo, y en esos momentos escuece mucho, duele, sé que se cerrará, aunque la cicatriz permanecerá siempre, pero mientras el tiempo hace que se cierre, la veo sangrar, y sufro.
Hoy he encontrado el símil perfecto de mi estado, siento que alguien ha muerto, que una persona importante en mi vida se ha ido, no me siento desgarrada, porque sufría, yo estaba viendo como ella agonizaba, y yo sé que es mejor que se haya ido y que esté donde esté, a parte de en mi recuerdo, allí está tranquila. Luego me paro a pensar, y recuerdo que no ha muerto nadie, que una relación que se rompe, no se puede comparar con la muerte, pero es así como lo siento, siento que nunca volverá a ser igual, y que la añoro, pero a la vez, respiro tranquila, porque he dejado de sufrir viendo la muerte de algo que yo quería.
Guardo un recuerdo amable de cada gesto, de cada momento, de cada beso, guardo con amor todo lo que en ese tiempo viví, echo de menos muchas cosas, echo de menos las arrugas que se quedaban en la cama, echo de menos las tardes de siesta, el fin de semana se me hace largo y encuentro la nevera medio vacía, de hecho creo que mi vida se ha quedado medio vacía, y todo ha sido porque yo he querido automutilarme, cargarme la naranja que se había formado en mi vida, arrancar la mitad de los gajos que la formaban. Y no digo que me arrepienta, de nada de lo que ha sucedido en mi vida me arrepiento, puedo admitir con total convicción, que los últimos seis años y pico han sido los mejores años de mi vida, pero como todo en esta vida, llegaron a su fin, y yo tuve que acabar con ellos, haciendo sufrir a la persona que más quería en el mundo, porque lo que agoniza debe terminar muriendo, pero morir de una manera digna. El problema es que no me siento con el derecho de haber acabado con la historia, porque no era sólo mi historia, y provoqué esos malditos daños colaterales de los que no me siento, en absoluto satisfecha.
Algo no muere hasta que no lloras su desaparición, hasta que no empiezas a echar de menos las pequeñas cosas que lo acompañaban en cada momento, para llorar hay que destrozar parte del pasado, desgarrar parte de uno mismo, quitar las fotos de las paredes, y deshacerte mientras lo haces, arrancar las páginas del cuaderno que fuiste escribiendo y guardarlas hasta que la herida se cierre y vuelvas a ser capaz de leerlas sin sufrir.
Es muy difícil volver a creer en el amor después de esto, resulta complicado ver que has dejado pasar al hombre perfecto porque la maldita química de tu cerebro no quería funcionar, y resulta frustrante saber que mucha gente renuncia a la química pero tú no eres capaz de hacerlo, seguramente, al final se debe renunciar, pero yo, todavía no estaba dispuesta, y nadie me dice que no termine haciéndolo, pero no ahora, porque quería demasiado como para sufrir por este amor que no terminaba de cuajar, que en un momento fue perfecto, pero ahora había dejado de serlo, para simplemente existir.
Y es verdad que la llama nunca se apaga, estoy convencida de que la llama nunca se nos acabará, pero se quedará flotando en el aire, en recuerdo perpetuo de lo que fue, y ya no es, como recuerdo de un alma perdida, del alma de aquella historia que murió, murió en su presencia pero permanecerá siempre en mi mente, y en la del hombre que, una vez amé, y le amé tanto que se me encogía el pensamiento.
Desenamorarse queriendo no es fácil, igual que no lo es enamorarse queriendo, y todo lo contrario que desenamorarse sin querer, que tú lo evitas, luchas, desarrollas tu propia guerra contra lo imposible, sin saber por qué, pero luchando contra algo, constantemente, que ni ves, ni oyes, ni quieres sentir. ¿Por qué hacerlo cuando tu estado anterior era lo mejor que conocías? Sentirse amado y amar a alguien es algo inexplicable, como si tragases piedras sin masticar, y se te quedasen enganchadas al estómago, de manera permanente. Estar enamorado es la forma más hermosa de ver la vida, y te sientes hermoso, tus ojos cambian de color, tu humor se vuelve dulce, todo es bello a tu alrededor, todo lo que deseas se te antoja alcanzable, y si la luna no diera tanta pereza, llegarías, la cogerías, y se la regalarías a tu amado, pero todo esto que yo cuento, ya lo decía alguien en una canción, mucha gente en poemas, libros e historias que se repiten. Lo que nadie fue capaz de explicarme es lo vacío que uno se siente cuando todo eso se va, porque puedo imaginar lo que se siente cuando te lo arrancan, dolor, mucho dolor, pero cuando simplemente te despides, como quien se despide de alguien en un avión, con la certeza de que no mirará atrás al entrar por el túnel, y de que pese a existir, seguramente en otro lugar del mundo, tú no lo tendrás delante, ni lo verás, ni lo sentirás, porque una historia de amor que se acaba, ya lo he dicho antes, es como una persona que muere.
Y ahora, me dirijo a ti, pese a saber que no leerás estas líneas, para decirte que todo pasará, las páginas de la historia quedaron escritas por nuestras manos, no murió, ni se esfumó, ahí quedan, para quien las quiera leer, y a quien nos apetezca contarlas, quizás así, alguien entienda este lado, del que nunca nadie ha hablado, el lado de los “malos” de los que nos sentimos decepcionados de nosotros mismos, de los que como yo, hemos provocado el dolor que ahora sientes, y no de lo difícil que es olvidar, o no hacerlo.
Creo que llegó el momento de acabar con esta carta, aunque sé que no será la última, porque es difícil “cerrar una puerta” y yo no me siento dueña del mundo, ni siquiera me siento dueña de mis propias decisiones, así que, lo mejor es dejarlo aquí, sin un punto y final, con algo similar a unos puntos suspensivos. Y espero que en el próximo post hable de “princesas” o de historias cotidianas, que sé que son más amenas para quien las lee, pero, este blog está destinado a que el lector se entretenga y yo me desahogue un poco.
Hasta pronto...
jueves, 17 de noviembre de 2005
¿Novias?
El otro día, comentaba el comportamiento de los hombres, dejando a un lado el de las mujeres, hoy tocamos nosotras. Demos las gracias al comentario de mi querida hermana pequeña, que ha sido mi musa.
Cuando las mujeres salimos de una relación larga, y ya no hablemos, cuando lo único que hemos conocido, son ese tipo de relaciones, pretendemos cambiar radicalmente nuestro pensamiento. Pero no es tan fácil. Estamos acostumbradas a que siempre ha habido un hombre que nos escuchaba, nos admiraba, nos quería con pijama de franela, y en minifalda, siempre estaba contento de vernos, y era capaz de decir una crítica constructiva, por nuestro bien, y por supuesto, si la relación ha sido buena, nunca existieron las mentiras. Además de todo esto, nos gustaba estar en el sofá, con la cabeza sobre su regazo mientras nos tocaba el pelo, los besos en la mejilla, en la frente, en los sitios donde nos dolía, los masajes cuando estábamos cansadas, la medicación cuando estábamos enfermas, y un sin fin de etcéteras, que vienen a resumir los mimos que te da un hombre cuando siente un tremendo amor por ti. Y todo esto, se lo pedimos a un amor de barra, es decir, “a un polvo de una noche”, es más, como no se lo podemos exigir a éste tipo de hombres, intentamos tener uno de esos amigos fijos, es decir, con los que tomarte una cerveza una tarde entre semana, e irte con él a la cama el fin de semana.
Como la situación “ideal” es bastante difícil de conseguir, puesto que ya hemos comentado como son los hombres, buscamos una alternativa. “Mi hermana pequeña” me comentaba el otro día, que todas las solteras terminamos formando una pareja, eso sí, una pareja de amigas inseparables, que ejerce el papel de “novia”. A la “novia” la llamas todos los días, varias veces, quedas con ella, más de lo que hacías con tu antigua pareja, hablas, ves la tele, cenas, y en ocasiones hasta duermes con ella, os cuidáis mutuamente, ese es el papel. Es la única persona a la que últimamente ves, a la que haces caso, a la que le cuentas tus problemas, ella ejerce ese papel que echas tanto de menos tras la ruptura. Eso sí, no suple la carencia sexual, por supuesto, pero gracias a ella, las solteras son capaces de seguir con la vida de soltera sin engancharse al primer hombre que cruce la puerta del bar en el que estén.
Poneros a observar las solteras de vuestro alrededor, ¿quién no tiene una “novia”? ¿quién no tiene esa amiga inseparable con la que hasta va al mercado para hacer la compra de la semana?, esa amiga con la que sale de marcha el fin de semana, el domingo queda, todavía con las legañas en los ojos, a comentar los hechos del día anterior, y el lunes desayunan juntas, si se puede.
Como mujer, observadora, y reflexiva, os cuento que todo esto que hacemos es un mecanismo de defensa, pero de los mecanismos de defensa femeninos, hablaremos otro día.
Dedico todo este alegato, a la “novia”, Polilla, porque sigamos pasándonoslo igual de bien que últimamente.
miércoles, 9 de noviembre de 2005
Cuestiones de hombres
¿Qué quieren los hombres de nosotras? Hace tiempo que los roles han cambiado y ellos no se han dado cuenta todavía. Antes de empezar quiero hacer entender que esto no es un alegato feminista, sino una simple forma de intentar entender a los hombres, chicos, tíos, por parte de una mujer, y una manera de que las mujeres den su opinión sobre sus experiencias, vida y sobre los hombres en general.
Sí, la tónica del blog ha cambiado un poco, pero es que mi vida también lo ha hecho, y la de l@s de mi alrededor, así que he decidido que esto pueda ser un lugar de encuentro de donde puedan salir bonitas historias.
1ª cuestión, ¿qué les sucede a los hombres? ¿por qué piensan que nosotras nos colgamos y ellos nunca se enganchan?
2ª cuestión, ¿existe algún tipo de código masculino? Es decir, ¿hay alguna razón que impida que una mujer, libre, sin compromiso, y con la que ningún hombre tiene pensado mantener relación estable (por el momento), se relacione con un hombre del mismo grupo de amigos?
3ª cuestión ¿qué significa “te llamaré”? ¿qué significan 5 cafés cuando realmente no quieres nada más? Llegarán a entender algún día, los hombres, que existen los amigos con derecho a roce. Ser amigos, y de vez en cuando…. Algo más no significa que queramos que se casen con nosotras, simplemente, que estamos a gusto, y que queremos repetir de vez en cuando, pero no sólo con ellos. Chicas, ¿tengo razón?
4ª Después, están aquellos hombres que deciden ser tus amigos, pero ¡ja! De repente se les da la vuelta la cabeza y quieren algo más, ¿no éramos sólo amigos?, para eso llevo meses contándote mi vida privada, para que de repente decidas que te gusta estar en el otro lado, es decir, que les cuente mi vida contigo a mis amigas…
No entiendo nada.
5ª ¿Con la edad maduran? ¿Hay diferencia entre uno de 24, 26, 28, 30, 35 y 40? Pues parece que no, a parte de ser una serie numérica sin mucho sentido, no le busquéis más, que no lo hay. Y la culpa es nuetra, porque buscamos siempre un hombre maduro, y lo que deberíamos hacer es conformarnos con lo que hay y disfrutar de su juventud, de la fogosidad, de la actividad, de todo lo que rodea a la inmadurez. Pero no, nosotras dale que te dale, con lo del tío maduro, que si lo encuentras, será porque está pasando por una etapa trascendental de su vida, y será peor, porque primero lo conocerás maduro, y luego de repente volverá a la infancia cuando la era del pensamiento se le pase.
6ª Estoy con mis amigas en un bar, tengo a un tío enfrente de los que te apetecen para una noche, se supone que puedo mirarle, y que si me acerco a decirle algo, es porque me interesa. Eso sí, si hago eso, te la juegas a que se eche a correr, porque no se les da bien que seamos nosotras las que demos el primer paso, pese a que se pasan el día diciendo que nosotras lo teneos muy fácil y que les gusta que sean ellas las que les seduzcan. Pero en el fondo, no superan que seamos nosotras las que decidamos hoy sí, mañana no, y no pasa nada si mañana te vas con otra, que yo haré lo mismo.
¡Hombres! Y luego dicen que son simples, y nosotras complicadas… no sé, tal vez todavía no estemos preparados para los cambios. Y por supuesto, tengo que darle la razón a aquellos hombres, que admiten que los hombres y las mujeres están condenados a no entenderse, nosotras pensamos que de simples, demasiado simples, y ellos que nosotras nos excedemos en complicaciones. En fin... imposible de descifrar el acertijo.
